Einstein, Freud, Kafka y sus amores

12/Feb/2016

Enlace Judío, México, Por May Samra

Einstein, Freud, Kafka y sus amores

Morris y Golda Meir:
“Habrá paz… cuando los árabes amen a sus
hijos más de los que odian a los judíos.”
Golde Marcovich, quién más tarde sería
llamada “la abuela de Israel” era hija de un carpintero y sus primero recuerdos
eran de su padre clavando tablas en la puerta de su hogar, para asegurarlo
contra uno de los pogroms de la Rusia zarista.
Más adelante, Golda y sus hermanas
siguieron a su padre a Milwaukee, en los Estados Unidos. Golda quería ser
maestra, pero su padre se opuso, por lo que ella decidió escapar de su casa
hacia Denver, Colorado, donde vivía su hermana casada. Allí conoció a Morris
Meyerson (quien al emigrar a Israel lo redujo a Meir), pintor de carteles,
amante de la poesía, la música y la historia, por lo que no compartía la pasión
de su esposa por el sionismo.
En diciembre de 1917, Golda se casó con
Meyerson –con la condición de que ambos se trasladaran a Israel-. En 1920, lo
convenció para ir a vivir al kibutz Meraviá, uno de los lugares más siniestros
y vulnerables de Palestina.
Golda intentó ser una “ama de casa feliz” y
durante cuatro años se dedicó de lleno a su hogar, cuando nacieron sus dos
hijos: Menahem y Sara, pero se dio cuenta de que ello no le bastaba para llenar
sus expectativas de vida, y se sintió presa de la pobreza y de las labores del
hogar.
En 1928, Golda se trasladó a Tel Aviv en
contra de los deseos de su esposo y comenzó a laborar en la Histadrut. Fue ahí
donde finalmente la pareja se separó de forma amistosa, ya que toda la familia
continuaba reuniéndose siempre en Shabat. Diez años después se divorciaron,
aunque ella nunca le reprochó nada a su marido, más bien se culpó a ella misma,
diciendo: “en el trabajo piensas en los hijos que dejaste en casa, en casa
piensas en tu trabajo. La lucha está en ti; tu corazón está rentado”. Ambos
mantuvieron una buena relación aún luego de divorciados, ya que Morris
comprendió que, para Golda, era una necesidad vital apoyar la causa sionista y
judía.
Albert y Mileva Einstein… y Margarita
Korencova (la “espía rusa”)
“La física no era todo en la vida de
Einstein” – dice Overbye, biógrafo de Einstein y autor del libro “Einstein enamorado”
– “Vivió en la tierra con estómago y corazón.”
Albert era un joven a quien le gustaba
caminar, tocar el violín y contar chistes colorados.
Su primera esposa fue Mileva Maric,
estudiante del Politécnico de Zurich. Albert y Mileva tuvieron una hija fuera
del matrimonio que fue dada en adopción.
Su segundo matrimonio fue con su prima
Elsa, de quien se rumoró que fue tratada como una sirvienta por Albert.
Un aspecto desconocido del físico, fue una
aventura que tuvo con Margarita Korencova, una mujer rusa que conoció en Nueva
York, en 1945. Después de la muerte de Einstein se supo que Korencova era una
espía a sueldo del gobierno soviético, cuya misión consistía en presentar
científicos americanos al Vice-Cónsul soviético en Nueva york.
En 1998, las cartas de Einstein a “la espía
rusa” fueron subastadas en Sotheby´s. Son nueve cartas escritas en 1946, de
estilo apasionado.
Las cartas “decepcionaron” a su dueño, ya
que solamente se recaudaron por ellas 108.000 dólares, a diferencia de su
“Tratado sobre la Relatividad”, vendido en 5 millones-, así como las cartas a
su esposa vendidas en 900,000 dólares.
Sigmund y Martha Freud.
“Salud mental significa la habilidad de
amar y de trabajar.”
Freud llamó al género femenino como el
“sexo tierno”. Opinaba que las mujeres estaban destinadas al hogar y a la
crianza de los hijos, pero no confiaba en sus habilidades en otros campos.
Freud se enamoró de quien sería su esposa,
Martha Bernays, a primera vista. En sus cartas de amos le llama “mi niña
pequeña”, “mi princesa” o “mi mujercita”. Su compromiso duró como cuatro años y
le preocupaba quererla más que ella a él.
En 1960 escribe: “Creo de verdad que
siempre te he amado más que tú a mí… Te he forzado a amarme y me aceptaste sin
mucho afecto”. Antes de su matrimonio idealizó a Martha, escribiéndole sin
cesar.
Escribe a Martha, describiendo en contenido
de un hogar feliz: estufa, mesas, sillas, camas, un reloj y tapetes, “para
ayudar a que el hogar esté limpio… Habrá tanto que gozar, los libros y la mesa
de coser y la lámpara… y todo debe ser ordenado porque si no, el ama de casa
–quien dividió su corazón en pedazos: uno para cada pieza del mobiliario-,
podría sentirse perdida”.
En otra carta, Freud se quejó con Martha de
que no tenía control sobre ella; “Eres dura y reservada y no tengo poder sobre
ti”. Sin embargo, después del matrimonio, el papel de Martha fue delineado:
limpiaba la casa, preparaba los alimentos, veía por los niños (con los cuales
Freud convivía muy poco tiempo), pagaba las facturas y preparaba la colación en
las juntas de la “Sociedad psicológica de los miércoles”, que se realizaba en
casa de Freud.
Freud tuvo seis hijos: Matilde, Jean Martín
(por Charcot), Oliver (por Oliverio Cromwell, héroe de Freud), Ernst, Sophie y
Anna (precursora de la psiquiatría infantil). Le escribió a Martha más de 900
cartas de amor, cuya mayoría rebasaba las 12 hojas.
Aun así, hacia finales de su vida, aún se
preguntaba: “¿Qué quieren las mujeres?”
Las mujeres de Franz Kafka:
“Si me enamoro, será de un mundo donde yo
no pueda vivir…”
Milena Jesenka, fue una mujer casada, que
tradujo las obras de Kafka. Se escribieron, se vieron, pero Kafka no pudo
sostener la relación.
Gert Wasner tenía 18 años cuando conoció a
Kafka en un hospital en Riva, Italia y sólo convivieron durante diez días. Sin
embargo, él la describe como: “una de las pocas mujeres con quien tuve
intimidad verdadera”.
Felice Baur, conoció a Franz el 13 de
agosto de 1912 en casa de su amigo Max Brod, siendo ella su asistente
secretarial en Berlín. El 20 de septiembre, él comienza a escribirle cartas ,
idealizándola, ya que estaba lejos. Se encontraron hasta la primavera de 1913 y
aunque algunas fuentes revelan que Kafka no quería a Felice, él quería
demostrar a su padre que era “normal” y que quería fundar una familia.
Al mismo tiempo, él conoce a una mujer
suiza y sale con Anette Bloch, amiga de Felice.
El 21 de abril de 1914, Franz y Felice
anunciaron su compromiso, pero nunca se casaron.
Dora Diamant fue una judía polaca y
ortodoxa, que a los 19 años se trasladó con Franz a Berlín. Kafka gozaba de su
compañía y se rumora que estaban muy enamorados.
Viajaron juntos el último año de vida del
escritor y en esa época, Kafka se mostró tan feliz, que pidió a Dora destruir
sus antiguos escritos.
El 10 de abril de 1924. Dora internó a
Kafka en un sanatorio, quedándose con él hasta el momento de su muerte.
León Trotsky y sus mujeres:
“En las raras ocasiones en que trataba las
mujeres, siempre se interesaba en ellas…”
(Deutscher, biógrafo de Trotsky)
Su verdadero nombre era Lev Davidovich
Bronstein y adoptó su alias por un carcelero llamado Trotsky. Fue el verdadero
líder de la Revolución Rusa, fundador del Ejército Rojo y del primer periódico,
Pravda.
Estuvo enamorado de su causa y así conoció
a Alexandra Luovna, quien era miembro destacado del Sindicato de Obreros de
Rusia septentrional.
Se casó con ella en la cárcel para poder
seguir trabajando, a pesar de las circunstancias. Así describe León el evento:
“Su lealtad y su completa falta de ambición personal, le daba autoridad moral
incontestada. La labor que juntos hacíamos nos unió y, por ellos, para que no
nos pudieran separar, fuimos casados en una cárcel de Moscú”.
Trotsky tuvo dos hijas con Alexandra lo
acompañaba haciéndose cargo de las niñas. Cuando Trotsky vacilaba al ver las
condiciones de vida de sus hijos, su esposa lo regresaba a su labor diciéndole:
“¡Es tu deber!”. Al tomar la decisión de escapar a Siberia, Alexandra escondió
su partida a la policía, lo que hizo que la desterraran. Tras este episodio,
escribe el líder ruso: “la vida nos separó, pero nada pudo contra nuestra
amistad y nuestra afinidad intelectual”.
En 1904, Trotsky conoció en París a Natalia
Sedova, quien se convierte en su segunda esposa y su biógrafa. En febrero de
1907, se escapó a Viena y tuvieron dos hijos: León y Sergei.
Muchos de los biógrafos de Davidovich
concuerdan con que uno de los grandes amores de Trotsky fue Frida Kahlo, esposa
de Diego Rivera. Él contaba con 57 años y Frida: con 27, poseía una belleza muy
particular. Se sabe que tuvieron un romance por las cartas existentes que Frida
le envió a León, las que fueron quemadas por Emma Goldberg, amiga de la pintora.
La segunda esposa de Trotsky le escribió, una
carta ofreciéndole el divorcio al enterarse de su aventura mexicana, ya que no
quería que ningún obstáculo se interpusiera en su felicidad.
León le contestó asegurándole que ella era
el verdadero amor de su vida. Fue perdonado y, poco después, asesinado. Queda
de éste romance un cuadro de Frida titulado “Entre cortinas auto retrato
dedicado a León Trotsky”. En éste cuadro Frida posa con un ramo de flores en
una mano y una carta en la otra en la que se puede leer: “Para León Trotsly con
todo mi amor le dedico este cuadro el 7 de noviembre de 1927”. Frida Kahlo fue
arrestada y liberada tras el asesinato de Trotsky y en una de sus frecuentes
bromas decía que había invitado a Trotsky a tiempo para ser asesinado.
Marc y Bella Chagall
“Sólo el amor me interesa y solamente estoy
en contacto con lo que se relaciona con el amor”
Marc Chagall nació en el seno de una
familia jasídica de escasos recursos en Bielorrusia. Conoció a Bella Rosenfeld
a finales del verano de 1909, en casa de Teja Brachmann, amiga de ambos. Bella
escribió más tarde “Me sorprendieron sus ojos tan azules como el cielo,
diferente a los demás: oblicuos como almendras. Nunca vi ojos así, más que en
ilustraciones sobre cuentos de bestias. Su boca estaba entreabierta, como
queriendo decir algo… quizá morder con sus bellos dientes blancos, y se acercó
a mi. Bajo los ojos son decir nada; solamente sentimos latir nuestros
corazones… La cara de él vive en mi como un segundo ego, su voz en mis oídos…”
Se casaron en julio de 1915 y la pintó en
muchos cuadros, entre ellos el famoso “Amantes Azules” y “La Boda”. En 1916
tuvieron una hija llamada Ida.
La mujer de los cuadros de Chagall
representa la base de la familia, es siempre majestuosa y parece proteger a los
demás miembros de la familia.
Cuando en 1930 el pintor ya era famoso
internacionalmente, los alemanes iban subiendo al poder. En 1933 el general
nazi Goebbels ordenó la quema de Francia y luego de los Estados Unidos, esto
debido a la invasión alemana en Francia.
En 1944, antes del fin de la guerra, Bella
murió repentinamente, dejando consternado al artista quien dejó de pintar
durante largos meses. En este tiempo conoció a Virginia Haggard, con quien tuvo
un hijo, que fue quien lo sacó de su depresión y lo devolvió al mundo del arte.
En 1947 regresó al sur de Francia, donde conoció a Valentina Brodsky (Vava),
con quien se casó en 1952.
David y Paula Ben Gurión
“No te quería dar felicidad pequeña y
barata, sino felicidad grandiosa, santa, humana… que sólo se compra con
tormento y sufrimiento”
Su nombre era David Gruen, pero lo cambió a
Ben Gurión (hijo del león). Fue el sexto hijo de Avigdor y Shao Gruen,
ciudadanos de Flonsk, Polonia y es considerado como el arquitecto del
nacimiento del Estado de ISrael.
Lo momentos más importantes de la vida de
Ben Gurión, se fusionaron con el destino histórico del pueblo judío. Por
ejemplo, la captura de Palestina por los ingleses sucede en septiembre de 1918,
cuando su hija está a punto de nacer. “Grandes cambios que nos reunirán mucho
antes de lo que imaginaba se están llevando a cabo. Un país ya ha sido liberado
en una mañana grandiosa y libre para nuestro pueblo. Está amaneciendo sobre las
colinas de Judea y Galilea: el nacimiento de nuestra hija está aconteciendo en
un momento feliz, cuando nuestra tierra ha sido redimida…”
David conoció a Paula Munweiss, enfermera y
miembro de Poalé Tzión, en una casa de su amigo Samuel Gonchak en Nueva York.
En diciembre de 1917, David y Paula se casaron en los Estados Unidos y en mayo
del año siguiente, él partió a Palestina, donde se alistó en la legión judía
del ejército británico. Paula lo vio irse cuando llevaba cinco meses de
embarazo, volviéndose a encontrar en noviembre de 1919, cuando Paula le anunció
el nacimiento de su hija, diciéndole que se parecía a él y era -a pesar de
ello- muy bonita. Ben Gurión es aún más poético que su esposa, como se puede
atestiguar en las cartas de amor que le enviaba ésta.
“Eres el único que extraño”-escribe el 1ro
de junio de 1918- “y no encontraré nada tan precioso com o tú en el mundo
entero… ni siquiera en la tierra de Israel”.
(Ben Gurión estaba dividido entre su amor
por Paula y si deseo de construir el Estado judío). “Te he dejado, mi
queridísima” -expresó el 15 de junio de 1918. “no porque no te amo lo
suficiente. Hice lo que ten que hacer también por ti y te prometo, querida
Paula, que el tiempo llegará -no muy lejos-, en el que también tú lo sentirás y
comprenderás. Entonces te darás cuenta de que la cosa más grandiosa que puedo
hacer por ti es decirte adiós y ser voluntario a la legión, dejándote con tu
hijo neonatos irme a la guerra, porque lo que hice santificará nuestro amor y
preparará el camino de nuestra felicidad..”
Paula temía llevar a su hija recién nacida
a Eretz Israel y en una carta de 1919, Ben Gurión le dice: “¿Te preocupa no
encontrar leche y huecos aquí? Querida Paula, ¿Crees que traería aquí a mi hija
para hacerla sufrir? Le daré tanto huevo y tanta leche, que podrás bañarla con
eso, si te apetece-. Te prometo, Paula que Gueúla tendrá aquí´todo lo que tiene
en Brooklyn y en el Bronx, por lo menos hasta que quiera ir al Metropolitan
Opera…”
Su siguiente separación sucede entre 1935 y
1939, cuando Ben Gurión se traslada a Europa, especialmente a Londres, desde
donde escribió:
“Paula, la vida es difícil y mi vida en
particular es muy dura… Estoy muy solo… Toda mi vida he estado solo, aunque
tengo amigos y compañeros- Quizá mi naturaleza sea culpable de ello. Sin
embargo, a veces, lo encuentro intolerable. Estoy solo y llevo un fardo pesado,
a veces demasiado pesado. Sin embargo, lo llevo con amor y con todas mis
fuerzas”.
A lo largo de la Segunda Guerra Mundial,
Ben Gurión estaba decepcionado de lo sucesos, aunque siempre optimista por el
sionismo. Escribió a Paula en octubre de 1938: “los tiempos que estamos
viviendo son de política de poder. Los valores morales ya no tienen fuerza, los
oídos de los líderes están cerrados y sólo escuchan el ruido de los cañones y
los judíos de la diáspora no tienen cañones.
Si D-os no lo quiera, nos traicionan como a
los checos, habrá solamente una propuesta sobre la cual podemos contar: la
misma comunidad judeo palestina…”
David y Paula tuvieron tres hijos: Gueúla,
Amos y Renana. Paula murió en 1968 y Ben Gurión en 1973. Fueron incinerados
juntos en Midrshet Ben Gurión, cerca de su Kibutz en Sdé Boker, en el Néguev.